domingo, 23 de noviembre de 2008

El arma

Se dirigio directamente al baño aunque se tomo un solo segundo para mirar casi de reojo el cuerpo de su nuevo amante, que yacia desnudo, lleno de paz, dormido, enredado entre las sabanas de su cama, luego de una noche agitada, llena de sorpresas, dudas, alcohol y destruccion de las pocas cadenas que ataban su pasion desenfrenada.
Recorrio el pasillo despacio para no hacer ruido, las botellas de vinos baratos estaban en el piso formando una ilera contra la pared como si fuesen trofeos de guerra y al final del mismo la puerta del baño entreabierta, con una luz tenue que habia quedado encendida.
Entro. La imagen que devolvia el espejo era agresiva hasta para ella, que solo sentia un leve dolor de cabeza, y un estado de mareo propio del alcohol ingerido horas antes.
Sus ojos tenian la forma de nueces, y su maquillaje oscuro habia sido barrido por el desenfreno de la noche, aun asi, seguia linda, pero su mirada gritaba dolor y culpa, y todo su cuerpo parecia irradiar una sensacion de vacio.
No era feliz, ni lo habia sido todos estos meses desde que otro tipo, uno que de verdad habia amado, la habia dejado abandonada en la calle.
Las noches en la puerta de un bar cerrado, consumiendo frio no habian sido tan dolorosas como el final de ese amor, pero habia sobrevivido esos meses, matando el hambre en los momentos que podia, sucia, desarreglada, pero aun asi, linda.
Solo cuando consiguio esa habitacion de hotel sintio un breve alivio que solo tenia que ver con cubrir necesidades basicas, luego volveria el vacio, la mente apuñalandole el corazon con recuerdos que prefiria olvidar. Entonces ese vacio se lleno con bebidas y amantes de una sola noche.
Ella besaba, tocaba, sentia, y a pesar de eso, el vacio en sus sentimientos no se iba, se esquivaba el recuerdo, se burlaba la mente y se entretenia al corazon con caricias que extrañaba pero no la llenaban.
Desde esa noche en que las puertas de la casa de el se abrieron, dejandola sin dinero, durmiendo en la puerta de bares, en bancos de plazas, nada habia sido lo mismo para ella.
Y ahi estaba ahora, parada, semidesnuda, cansada, casi borracha, enfrente de un espejo que devolvia una imagen asesina, viendo como una lagrima timidamente empezaba a deslizarse por su cara, momento en el que se decidio a hacerlo.
Salio del baño, se dirigio directo al living y del cajon de un mueble saco el arma que habia comprado apenas consiguio mudarse, la tomo y se puso el caño en la boca.
Sintio el frio en sus labios, sintio miedo, sintio incertidumbre, exitacion y se paso el caño por la boca besandolo como si practicara sexo oral con el y disfrutara estar al borde de la muerte.
El riesgo le gustaba, la caminata por la cuerda floja era profunda y muchas imagenes se le venian a la cabeza como flashes.
Escucho un ruido. Su corazon se paralizo por un segundo, sintio el golpe del pecho, sus ojos se abrieron, sintio temor, desperacion y adrenalina.
El se habia despertado. Guardo rapidamente el arma en el cajon, se arreglo el pelo, y la poca ropa que tenia puesta y el le dijo desde la cama.
¿Que haces que no estas aca? Esta noche te la pague yo, asi que veni hasta que me vuelvan las ganas.
Si, ahi voy, estaba tomando un vaso de agua.
Bueno, apurate porque mi esposa me espera a las 10
Ella se dirigio a la cama, y mientras se acostaba al lado de el, le dio un beso en la frente, cerro los ojos y deslizo una timida sonrisa como intentando volver a poner su mente y sus sentimientos en blanco otra vez.

1 comentario:

Bren dijo...

eee que profundo como vivimos eso muchas veces lo abras vivido seras el protagonista principal con nombres cambiados no se talvez?

el aram que mata no es precisamente la que te causa la muerte...