martes, 17 de junio de 2008

El fuego de siempre

Un fantasma navega por la noche, se desliza con gran comodidad, emitiendo unos pocos sonidos, casi imperceptibles. Abre las puertas de la heladera, la luz ataca, sus ojos explotan, se desangran y vuelven a construirse en unos pocos segundos.
Busca la botella, piensa en donde habra un vaso, asi que debilemente, casi ciego por unos instantes, destapa la botella y deposita el liquido del sacudon mental sobre dicho vaso.
Cierra los ojos, los labios besan los bordes con suavidad, siente el perfumem y la electricidad procedente de su memoria se distribuye en un instante por todo su cuerpo. Nada esta vivo, pero todo parece empecinarse en despertarse rapidamente.
Esta solo. El mundo parece un lugar demasiado habitado para disfrutar de su simple momento de magia.
El efecto pasa por un instante, tambalea, recuerda asi aquella voz, miles de imagenes atacan su mente, globos de escenas de peliculas propias, ilusiones propias, van y vienen sin pedir permiso alguno. Ahi estan, su voz, su pelo, el brillo de sus ojos, que por un momento, iluminan todo el pasillo perdiendose en el final del mismo.
El fantasma se desliza tambaleandose por el pasillo, busca, el instrumento de descarga, lo golpea, una y otra vez, parece encontrar nuevas imagenes, pero son las mismas, con otro sabor, otra forma. Toma y deja hilos de sensaciones, casi al azar, hace magia sin creer en ella.
Entonces, todo se detiene, una gota de sudor frio baila besandole la caraa, todo desaparece velozmente, hay quietud, monotonia, silencio profundo que apuñala el alma, todo se va, salvo el recuerdo, que queda, como la ultima llama de un sueño apunto de morir pero aferrandose fuertemente a la vida.

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