lunes, 16 de junio de 2008

El mundo en piloto automatico

Un tipo sin nombre, sin edad, sin trabajo, sin voz, cuenta un par de monedas esperando un colectivo, que seguramente tardara mas de lo pensado.
Enfrente, una dama de dudosa edad, es apuntada con una pistola en la cabeza, no cuenta monedas, no tiene monedas ni billetes, todo esta vacío, su existencia pende de un hilo.
Va a gritar. ¿Para que gritar? Nada sera suficiente porque, el plomo dibujara en un instante una linea por su cabeza, una linea divisoria entre los sesos, dejándola en blanco, para siempre, por un tiempo, si respetamos creencias o somos ateos.
¿Esperabas una reacción del tipo? No lo vio, no lo escucho, no estaba esperando ese colectivo en ese instante, no estaba contando monedas, tenia un trabajo, una edad, un nombre, una voz, si, estaba terriblemente ocupado en no ocuparse en ese asunto. La linda distracción oportuna.
Mientras el mundo sigue cómodo en piloto automático. ¡Soy tan ignorante! tanto, que por mas que bucee con una dudosa profundidad en el mar de las sensaciones, nunca llegare al fondo, mis pulmones explotaran dejándome, si, nuevamente en blanco.
En blanco, todos los ideales, incluso aquellos con los que no comulgo. Entonces: nihilismo, ceguedad, distrofia mental para poder dar nuevos pasos.
El mundo solo pone el piloto automático, se recuesta sobre una gran silla reclinable, las manos apoyadas en la nuca, y sus piernas extendidas sobre la gran mesa de la conformidad.

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